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En las Noticias de hoy, Australia y Estados Unidos aportan nuevos fondos a las naciones insulares del Pacífico; un nuevo estudio de Noruega y Alemania revela la relación entre el cambio climático y los terremotos; la inteligencia artificial británica podría utilizar datos del sueño para alertar tempranamente sobre la gripe y el COVID-19; jardines de lluvia podrían ayudar a mitigar las inundaciones urbanas; maestra aulacense (vietnamita) recibe un reconocimiento por arriesgar su vida para salvar a un alumno; Científicos suizos hallan cómo convertir legumbres en un sustituto de carne de personas-animales; y cachorro de oso huérfano y herido avanza en su recuperación en California, Estados Unidos. ¡Camotes! Una planta, dos productos – ¡Qué ingeniosa es la Madre Naturaleza! Hoy les traigo un consejo para cultivar de forma eficiente. Si cultivan camotes, no pasen por alto sus hojas. A diferencia de las hojas de papa, que son tóxicas, las hojas de camote son comestibles y se disfrutan como verdura tradicional en muchas partes del mundo. Contienen vitaminas A, C y K, además de hierro, calcio, fibra y antioxidantes. Las hojas tiernas tienen un sabor suave, ligeramente dulce, y se vuelven blandas y sedosas al cocinarlas, como las espinacas. Para prepararlas, arranquen o corten las hojas donde el tallo esté tierno, dejando generalmente unos 2-3 cm (1 pulgada) de tallo o menos. Se ablandan rápidamente al cocinarlas y pueden prepararse igual que las espinacas. Los camotes son fáciles de cultivar en climas cálidos, requieren relativamente pocos cuidados y ofrecen una provechosa doble cosecha de hojas y tubérculos. Las hojas son comestibles sin importar el color del camote, pero no den por hecho que ocurre lo mismo con los ñames, pues algunas variedades pueden ser venenosas.











